La coherencia pesa más que la velocidad
- aleegsrr

- 12 dic 2025
- 2 Min. de lectura
En tiempos modernos como en los que vivimos donde todo está optimizado, es rápido y donde pareciera que la atención a momentos tiende a durar instantes. Hemos optado por integrar la creencia de que correr es sinónimo de avanzar. Una carrera en la que hay que hacer más, decidir más rápido y no detenernos. Como si la vida premiara a quien llega primero, no a quien llega entero.
Llegar primero a costa de la propia salud mental, física, emocional y espiritual y entonces preguntarte ¿por qué, si estoy avanzando tan rápido tengo tantos achaques?

La coherencia pesa más que la velocidad porque te obliga a hacerte una pregunta incómoda y honesta:
¿Esto que estoy haciendo va en la misma dirección que lo que siento, pienso y necesito?
Ya no corres tanto.
Te detienes.
Corriges.
Alineas
Y esto no es retroceso.
Esto es cuidado, amor propio y madurez interna.
Ir rápido te puede dar la ilusión de progreso, pero ir coherente te da paz.
La velocidad empuja.
La coherencia sostiene.
Porque cuando eres coherente eliges desde la calma, dices más "no" y menos "por inercia".
Aceptar que detenerte es también avanzar, con rumbo y contigo como prioridad, porque no todo ajuste es una pérdida: muchos son una corrección necesaria. La coherencia no se observa de inmediato, porque requiere de compromiso y conexión con uno mismo. No hace ruido ni presume resultados; pero dentro de cada persona ordena, libera tensiones y te permite caminar sin contradicción y con dirección.
La coherencia es una forma de respeto hacia ti. Y aun cuando se tenga la sensación de que la rapidez del mundo presiona, la coherencia te facilita llegar más rápido a ese lugar que realmente te representa. Un lugar donde no tienes que forzarte, donde no te contradices, donde puedes sostener lo que construyes sin romperte en el intento.





Y como consecuencia ser consciente al caminar y no correr te trae paz. Hermosa y sabia reflexión.