Todos somos un universo
- aleegsrr

- 11 jul 2025
- 2 Min. de lectura
¡Qué maravilla pensar que todos habitamos un mismo planeta, y que detrás de la fachada de cada persona existe un cosmos distinto! Historias de vida, ideales, creencias, experiencias, memorias, hábitos y aprendizajes conforman ese mundo interno que nunca deja de asombrarnos y distingue a unos de otros.
Me apasiona referirme a ese “cosmos individual”, porque en el consultorio descubro, día tras día, lo fascinante que resulta explorar el universo que llevamos dentro. Además, es un regalo que alguien deposite su confianza y me permita asomarme a su realidad interior.
Y no sólo en el consultorio, sino también en todo contacto con las personas que forman parte de mi vida. Que gran bendición es cuando alguien más confía en ti.
¿Qué reconoces que hay en tu propio universo y en el de los demás?

Observar con apertura, acompañar sin controlar y escuchar con agradecimiento son los pilares de mi labor como terapeuta. Cada sesión me reta y me enseña, recordándome que, tanto nuestro propio mundo como el ajeno, están en constante expansión y transformación. Y aunque mi mundo tenga otras formas y o connotaciones no significa que sea mejor que el del otro; tan sólo es distinto y está bien, que maravilla que sea tan diferente y que aún así, podamos conectar aquí, hoy.
Me siento profundamente dichosa de dedicarme a un oficio que me llena el corazón, junto a tantos que, a su manera, conocen esta misma pasión. En esta visión cósmica atemporal, nos encontramos —como lo harían dos estrellas entre la vastedad — con un destello de suerte. Y si la conexión dura, es profunda, auténtica, no queda más que confiar en la maravilla que representa este encuentro. En este vasto escenario donde por un breve instante, es un honor compartir, agradecer y reconocer la perfección inherente de cada quien.

Celebro a quienes viven su universo con amor y aprovechan sus recursos internos para crecer; para mí es un acto de respeto profundo. Y en esos encuentros entre dos que han caminado juntos donde la comunicación entre dos mundos internos es, quizás, el reto más grande de la humanidad. Por eso es tan valioso darnos permiso para explorar el cosmos ajeno y mostrar el propio, aunque nunca lleguemos a comprenderlo en su totalidad.
Abrazar tu historia y tu universo, y atreverte a descubrir el del otro. Porque en ese encuentro, suceden las más maravillosas explosiones creadoras y transformadoras.





SOMOS UNO...