¿No puedes o no quieres?
- aleegsrr

- hace 14 minutos
- 2 Min. de lectura
Considero que uno de los retos más importantes a los que nos enfrentamos como humanidad es la comunicación: la interpersonal (con los demás), como la intrapersonal (con nosotros mismos). La manera en la que hablamos con otros importa, pero la manera en la que nos hablamos a nosotros mismos puede cambiar por completo nuestra percepción de la realidad. Incluso ahora, al comenzar a escribir este artículo, me encuentro ante el reto personal de traducir mis ideas en algo que no sólo sea información, sino una herramienta útil para tu vida.
Pero, sin enredos, iniciemos con una verdad fundamental: en todo momento nos estamos comunicando. Incluso en los silencios, la comunicación es el puente que nos conecta con quienes y lo que nos rodea, pero también con nosotros mismos.
¿Qué diferencia existe entre decir “no puedo” y decir “no quiero”?
Seguramente todos hemos utilizado ambas expresiones en distintos momentos de nuestra vida. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a observar el peso emocional y psicológico que cada una carga.

A lo largo de mi práctica, he escuchado a personas decir: “no puedo cambiar”, “no puedo comunicarme con mi pareja”, “no puedo dejar este hábito”. Y aunque existen limitaciones reales que deben ser reconocidas, también creo importante preguntarnos:
¿Hasta dónde esa incapacidad es completamente real y hasta dónde es una narrativa que hemos construido sobre nosotros mismos?
Muchas veces el "no puedo" no solo expresa dificultad, sino también expresa una desconexión con nuestra capacidad de elegir. Decir NO PUEDO implica, en cierta forma, ceder el propio poder de nuestra vida a una limitante que asumimos como definitiva. En una renuncia a una posibilidad de transformación antes de siquiera intentarlo.
En cambio, decir NO QUIERO puede resultar mucho más incómodo, porque nos confronta con nosotros mismos. Implica asumir responsabilidad sobre nuestras decisiones, prioridades, conflictos personales y límites personales.
Y aunque puede parecer una simple diferencia de palabras, en realidad cambia por completo la posición desde la cual nos relacionamos con nuestra vida y nuestras circunstancias.
En el 'no poder' me convierto en víctima de mis circunstancias mientras que en el 'no querer' me hago responsable de elegir desde mi autonomía.
Es cierto que existen limitaciones reales de tiempo, contexto o espacio. No obstante, el día de hoy, te quiero invitar a que te regales un momento para contemplar dónde están puestos tus "no puedo" en las diferentes áreas de tu vida.
La próxima vez que vayas a comunicar desde una "incapacidad", pruebes practicar retomar el control sobre tu narrativa. Recuerda que también es válido decir:
"Si quiero, pero en este momento no es prioridad o no lo visualizo como algo sostenible para mi bienestar"
Haz la prueba y observa qué sucede en ti al expresarlo desde otro lugar.





Comentarios