El regalo de la incomodidad
- aleegsrr

- 21 abr
- 2 Min. de lectura
Recientemente viví la experiencia de un retiro que desafió mi ego, mi estructura y mis bases en muchos sentidos. El objetivo era simple, pero demoledor: ir hacia el interior con una sola pregunta: ¿Quién soy?
Conforme avanzaron los minutos, las horas y los días, me topé con pared. "No tengo idea", me dije a mí misma, contactando con una profunda tristeza y desesperanza. Incluso sentí enojo hacia el autor de dicha pregunta.

Sin embargo, sucedió algo increíble: en medio de esa incómoda sensación de vacío, recobré la esperanza. Al resignarme a no tener las respuestas, comprendí que tenía la absoluta libertad de elegir con qué llenar ese espacio. Una vez atravesada la incomodidad de existir, surgió la oportunidad de observar mi anhelo real, mi necesidad y mi deseo. Comprendí que:
“Es en la incomodidad donde tenemos la oportunidad de trascender, no en la comodidad”.
Si me encuentro cómoda, feliz y con una sensación de completud, ¿para qué querría cambiar?
¡Qué maravilla! En lugar de pelear contra la incomodidad, podemos comprender que es precisamente ahí donde reside la mayor posibiliad de mejorar, de alcanzar claridad y de gestar un cambio verdadero.
Dedico este artículo a todas las personas que están transitando un momento difícil, ya sea un duelo, una discusión o un malentendido. Mi invitación es a que conectes con tu voz interna y te des la oportunidad de escucharte, contemplar tus infinitas posibilidades y elegir aquello que te acerque a la paz, la armonía y el amor. Estás en el mejor momento para realmente contactar contigo.
Y no quiero descartar a quienes se encuentran en un estado de plenitud, pues, a mi modo de ver, la incomodidad sirve para encontrar el propósito y razón de ser propios, mientras que vivir o alcanzar un estado de armonía o plenitud se presta para algo mucho más grande que uno mismo.
Hoy confirmo que soy una mujer con la capacidad para ver mucho más allá de lo visible. Me fascina lo maravillosa que es la vida y la capacidad del ser humano para construir su propia “huella digital” dentro de su universo. Me sorprende la belleza de lo que cada uno es capaz de crear y lo magnífica y exquisita que es la diversidad. Pero también sé que hoy soy esto... y mucho más. Y tú, también.





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